Lily Allen
25/09/2006 |
Lidia Thomas
La nueva sensación de la música sólo tiene 21 años y un ingenio único. Miss Lily arrasa, ¿se puede llegar más alto?
Sin duda es la chica del momento. No para. Las revistas de música y tendencias de todo el mundo le han dedicado páginas y páginas y Robbie Williams es su fan declarado. Esta londinense, hija de un conocido cómico inglés y de una productora de cine, ha logrado colocarse en el número 1 de las listas de su país con su de- but Alright, Still. En gran parte el éxito es gracias al portal Myspace que, como ya hizo con los Arctic Monkeys, la ha lanzado a lo más alto. Su hit “Smile” se ha convertido en la banda sonora del verano.
Es una canción irónica y ácida en la que a golpe de reggae dedica a su ex unas palabras un tanto directas: “verte llorar, me hace sonreír”, toda una venganza para un ex novio infi el. Está claro que la sinceridad es su fuerte, “yo no me considero un músico con un talento extraordinario, creo que el único modo en que puedo aportar algo es siendo lo más honesta posible.“ Y esa agudeza en su lírica es la que está a punto de convertir “Smile” en todo un grito de guerra sólo para chicas.
Sus letras hablan de cómo librarse del típico moscón de discoteca (“Knock ‘Em Out”), de la vida londinense (“LDN”) y de chicos (“Not Big”). Alright, Still abarca todo tipo de géneros musicales: ska, reggae, hip hop y mucho pop. Su intención ha sido “hacer un álbum para gente de 18 a 20 años pero que puedan escuchar los jóvenes de 13 o 14”.
Y aunque muchos creen que por haber nacido en el seno de una familia con buenos contactos Lily no se lo ha currado nada, corazón roto… Una triste historia inspiró a la señorita Allen para escribir “Smile”. Cuando tenía 18 años su novio la dejó, “pasé una época horrorosa, el chico que pensaba era el amor de mi vida me abandonó.
Creo que es una situación que muchas chicas han vivido”. Al componer el tema las palabras fl uyeron, “sentía un ligero deseo de venganza a través de una canción, pero nunca pensé que llegaría a grabarla, ¡y mucho menos que llegaría a la radio!” no se le puede negar una gracia y un estilo propio.
Como ella dice “sí, mi madre conocía al director Anthony Minghella y yo hablaba con su hijo Max y sí, nos sentamos en un estreno con Gwyneth Paltrow pero no somos una familia VIP. Mi madre tenía tres hijos con 24 años y ya estaba divorciada”.
Lo que sí es cierto es que creció en un ambiente bastante selecto de escuelas pijas a tope, aunque demostró ser una inconformista de primera… ¡pasó por trece colegios diferentes! Al parecer Lily era todo un personaje “no sacaba buenas notas, me escapé con trece años al festival de Glastonboury”, se pasaba el día en las tiendas de discos y salía con chicos mayores… en fin, la típica historia de la niña mala adelantada a su edad y con las ideas bien claras, “siempre quise ser cantante, y ser el centro de atención”.
Y si algo ha causado controversia es su facilidad de palabra: “MTV ha censurado mi videoclip, pero las Pussycat Dolls pueden pasearse sin ropa y promoviendo la prostitución y a los mujeriegos y dando pie al machismo”.
Le encanta Jay-Z “es mi ídolo, creo que es el mejor, ¡me encantaría trabajar con él!” La cantante está súper segura de sí misma y es estilosa como pocas (tiene como un sexto sentido para lo fashion y las tendencias que a muchas ya les gustaría). O sea, que cuenta con dos buenas bazas para llegar donde está y –si nada se tuerce– muchísimo más alto. Te lo aseguramos: ¡tiempo al tiempo!
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